lunes, setiembre 11, 2006

El día después de la pastilla.

La pastilla del día después y su posibilidad de ser entregada a mayores de 14 años nos desnudo como sociedad. El notición fue entonces una versión “Bacheletizada” de “Tunick”.

Aparecieron nuestra falencias mas graves –mas que el gas Argentino-, nuestras prácticas de improvisación –dignas de país bananero-, nuestras pretensiones de país progresista –una nueva versión del País Jaguar- y de paso, una incongruencia mas del actual gobierno.

Falencias.

Para nadie es un novedad que la familia es una institución debilucha en nuestro país, se ha visto azotada por padres ausentes o si están presentes estarán mas conectados con la TV, hijos que inmediatamente terminan su once corren a sus Pc’s, seducidos por la Internet o algún juego multijugador. Al final, por muchas otras razones, como la violencia o la concepción de ser padres netamente proveedores, la familia claramente no es percibida por los jóvenes como EL espacio de ayuda y resolución de los problemas.

De aquí nace tal ves que una de las facultades que se le otorga a la menor para recibir la pastilla, es poder hacerlo a la espalda de sus padres –si es que por fortuna los tiene-.

Innovamos en la improvisación.

En mi cuadra contigua, la gente se organizó para pavimentarla, loable y exótica iniciativa de asociatividad. Pero al parecer, la empresa que realizó la obra no imaginó que los vecinos continuarían teniendo vehículos, por lo que omitieron en no pocas casas la “entrada de vehículos” y cuando esto reclamaron, con cara de palo digna de jugador de poker les dijeron que ya no se podía hacer nada, así que ahora, cada vez que entran y salen de sus hogares, deben colocar tablones para poder circular.

Y es que si tenemos la posibilidad de hacer las cosas bien, ¿para qué las vamos a hacer bien?, ¡¡ni huevones para perder la línea!!.

Esta última pareció ser la “idea fuerza” del gobierno, que a la misma vez que anunciaba la entrega de la pastilla, pudo regalarnos o proponernos algún programa de educación sexual, por que la necesidad –estadística y moral- lo grita en la cara, argumento mas que sólido para jaquear a la oposición y/o la Iglesia si pataleaban. De esta forma se podía decir que se abordaba el problema de fondo e integralmente, es decir, educando. Que por lo demás es lo que un Estado debe y tiene por obligación hacer con su población, EDUCARLA.

Todos sabemos y tenemos identificado donde y cuando se reúnen los jóvenes, de manera de por lo menos entregarles un díptico, ¿o será que el gobierno sólo se gasta las lukas en campañas radiales y televisivas en período de elecciones?

Es cierto que aquella joven o mujer de pocos recursos hoy puede acceder al fármaco, pero su condición de persona seguirá siendo triste, toda vez que siga en la ignorancia respecto a una sexualidad de tercera. Eso no preocupa. Continuamos discriminando

País progresista.

Si esta fue una señal de valentía o choresa para mostrarnos como un país progresista, de mentalidad nórdica en materia de sexualidad, ¡puta que bueno!, entonces con los mismos huevos –por ejemplo- en los colegios enseñemos con condón en mano y replica de un pene como usar el preservativo o hablarles de amor mas que de penetración. Eso es hacerse cargo responsablemente de la salud de un país.

¿Inseguro yo?.

Este, que prometía ser un gobierno de participación ciudadana, una nueva forma de integrarnos a las decisiones, de sacar el poder a las calles, se ha ido quedando. Hasta aquí lo entendía, por que muchas soluciones requieren de muñequeo político y tampoco estos caballeros, de ambos lados, van a soltar su teta –léase “cuota de poder”-.

Sin embargo, este que es un tema de aquellos extremadamente transversales, sensibles hasta para el chileno que se cuelga del mapa en una base Antártica, que nos afecta directamente, fue resuelto a la vieja usanza, entre gallos y media noche, un benchmarking de la Junta de Gobierno de 1810 o de cuando se citó a una facción del Sanedrín y se entregó a Cristo al limpio de manos Poncio Pilatos.

Fue tal la sorpresa que hasta la Iglesia dijo “a mi que me registren”.

Respeto tremendamente a la Iglesia, pese a los escandalosos errores que han cometido sus miembros. La Iglesia de nuestro País, como ninguna otra, ha estado con los pobres y perseguidos, no en vano el Hogar de Cristo y la Vicaría de la Solidaridad son tan recordados y aplaudidos. Entonces, no podemos considerarla para unos temas y para otras hacerle la desconocida, como gerente que usa de amante a su secretaria.

Conclusión.

Es verdad y muy triste que hay casos dramáticos, en donde a una mujer se le debe dar sin complicaciones una pastilla de este tipo, sea para evitar una golpiza de su padre o para sacarse una incestuosa violación, esos casos no son discutibles, los discutible son los otros miles de casos que no catalogan así.

Al final, la solución de la pastilla me deja la misma amarga sensación de las casas COPEVA, chubi y tantas otras humillantes soluciones habitacionales, donde mentes brillantes privilegiaron la cantidad por sobre la calidad, so argumento que esos pobladores de todas maneras mejoraban su calidad de vida.

Esperemos entonces, no inundarnos con resultados análogos a los COPEVA.

“En esta vida se dos cosas, que el Universo y la estupidez humana son infinitos. Sin embargo, sobre el Universo no estoy tan seguro” (A. Einstein).

1 Comments:

Blogger JUAN CARLOS said...

Ojalá que los fundamentalistas de la Iglesia Católica entendieran que la educación sexual no es demoníaca sino necesaria, que los preservativos son la mejor(y más realista) forma de prevenir el SIDA, las enfermedades venéreas así como los embarazos no deseados.

Pero...estamos en Chile, donde todo funciona al revés. Los mismos que se opusieron a las JOCAS, al preservativo,etc. son los mismos que rasgan vestiduras al hablar de embarazos adolescentes.

Los mismos que reclaman por la repartición de la famosa pastilla(por abortiva),son los primeros en llevar a su "hijita bien" donde "la señora" que le ha de solucionar el "descuido". Existe una tremenda hipocresía, especialmente de la derecha, que predica pero no practica.

Yo estoy en contra del aborto pero estoy más en contra aún, del oscurantismo propugnado por los talibanes de la ignorancia, que atacan todo aquello que no se inscriba dentro de su estrechez de mente.


Saludos

11:36 p. m. GMT-4  

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